Supongo que muchas de las cosas que hacemos tienen un sentido. Imagino que muchas de ellas se quedan en el tintero amparadas por un simple “porque soy así”. Pero cuando abres la puerta de tu casa y sales en busca de algo nuevo, el sentido es lo que puede significar la diferencia entre disfrutar el camino o, simplemente, recorrerlo.

Ahora que la aventura, en la que se ha convertido este proyecto, avanza a velocidad de crucero, no puedo evitar preguntarme por qué lo hago y si estoy disfrutando, o solo dejándome llevar.

El origen del porqué es muy sencillo y quizá bastante clásico: una promesa. Pero con el tiempo y acercándonos al desenlace del proyecto, me he dado cuenta que, hay algo más bajo la alfombra.

Después de haber leído y releído clásicos de la ciencia ficción como Dune, 1984, El Juego de Ender o Fundación (mi favorito), no puedes evitar pensar que hay algo en esos libros que te llama poderosamente y que te obliga a, pasado un tiempo, volver a desempolvarlos.

Sería muy fácil argumentar mi predilección por el género, que es evidente. Pero después de darle una vuelta más, hay algo en esas historias que me atrae de manera especial. Hay algo común en todos esos libros, a parte de su ambientación. En todos ellos sus personajes principales afrontan circunstancias que les llevan a enfrentarse con dilemas sociales, éticos o políticos que desembocan, al final, en una nueva visión de su mundo.

La ciencia es la base del lienzo, pero las pinceladas las dan unos personajes movidos por motivaciones, emociones y objetivos, como los que pueden movernos a cualquiera de nosotros.

Si pienso en películas de ciencia ficción, como la entrañable Hombre Bicentenario, o las más modernas, Origen o Interestellar, todas son grandes películas del género; pero en ellas, sin excepción, la escena final está dedicada al personaje principal y a su vena más humana…

Eso me hace pensar en mi proyecto. En que empezó como una forma de homenajear a mi padre, por todo lo que hizo por mí y por inculcarme el amor por la lectura.

Pero según ha ido pasando el tiempo, y la historia ha ido creciendo, me he dado cuenta de que hasta ahora iba recorriendo el camino. Me gustaba, pero faltaba algo.

Poco a poco, los personajes de este libro han ido reescribiendo parte de la historia, que les pertenece tanto como a mí, contando por el camino sus miedos, sus anhelos y dudas, en la aventura que he decidido extender delante de sus casas. El tiempo que dedico, junto a ellos, a seguir haciendo evolucionar la historia me ha hecho descubrir que disfruto del camino.

Eso solo puede significar que le he encontrado un sentido a embarcarme en este proceso y que estoy deseando seguir descubriendo qué nuevas encrucijadas me voy a encontrar.

Espero ser capaz de transmitir parte de esta sensación, a aquellos que quieran ser participes de esta historia.

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2 comentarios en “Sentido.

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