Escaleta: es en cinematografía una lista de las escenas que componen la historia. Cada elemento de la lista consta de una o varias oraciones describiendo, de una manera muy puntual, los eventos relevantes de cada escena.

¿Puede ser una herramienta así útil para escribir un libro?

Por supuesto que sí.

Hay multitud de artículos que hablan sobre la utilidad de una escaleta y, otro montón, sobre cómo hacer una de calidad. En este post quiero centrarme más en definir su importancia y cómo ayuda al proceso de escritura del libro.

Recuerdo que al principio “mi escaleta” consistía en un pequeño índice (que ni siquiera abarcaba todo el libro) en el que hacía una, muy breve, descripción de lo que sucedería en el capítulo.

También recuerdo que mi primer bloqueo (aunque fue pequeño) tuvo que ver, precisamente, con mi incapacidad para conectar dos de esos capítulos. Entonces se me ocurrió llenar ese índice de flechas, que unían unos actos con otros.

Pocos días después me dí cuenta de que en algunos puntos mis personajes desaparecían, para no volver a aparecer hasta mucho más tarde. Entonces conté en cuantos capítulos y el número de veces que aparecían mis personajes principales en la historia. Me llevé una sorpresa al darme cuenta de que algunos de ellos apenas llegaban a la categoría de secundarios.

Entonces, con aquel primer índice, lleno de anotaciones extras y, con el folio (que también me había servido de cronología) lleno de garabatos y fórmulas matemáticas, me percaté de que había utilizado una parte valiosa de mi tiempo en intentar estructurar mi novela.

“Sí he estado pensando tanto tiempo sobre esto, debe ser importante” pensé.

Fue entonces cuando decidí buscar más información el la web y encontré el término que da título al post.

Si alguien me pregunta no podré responder nada más que:

“Sí. Tener un escaleta es un básico”

Pero no por la razón más simple: tener una estructura sobre la que cimentar tu libro. Sino por otros dos motivos que me parecen muy importantes:

  • Evitar el bloqueo. Ya comentamos que pensar en algo más que escribir era bueno. ¿Qué mejor forma que hacerlo en cómo mejorar tu propio libro?
  • Documentarse. Nadie nace sabiendo. Trabajar en la escaleta de tu libro te obligará a avanzar hasta puntos que quizá ni siquiera hayas pensado y eso lleva, de manera irremediable, a la necesidad de información. Otra buena manera de romper el bloqueo.

En mi caso personal, cometí el error de estar muy avanzado en la escritura, cuando me dí cuenta de la importancia de todo esto. Para que os sirva de ejemplo, después de trabajar en la escaleta, conseguí 90.000 palabras en dos meses. Antes me había costado cuatro meses llegar al mismo número de palabras.

Sigo pensando que cada uno debe encontrar su método, sobre todo, con el primer libro. Pero la escaleta es algo que tienes que tener antes de empezar a corregir tu novela.

Como digo, el método que elijáis es personal. Hay muchas formas de empezar, aunque yo recomiendo tirar de cuaderno y empezar a garabatear.

Por último, recordad que la escaleta, aunque es una herramienta útil, no puede alejaros del verdadero objetivo. Sí pasáis más tiempo estructurando que escribiendo, quizá es el momento de pensar si queréis ser novelistas o guionistas (o quizá ambas cosas).

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4 comentarios en “La arena del reloj: escaleta.

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