Ahora que los Juegos Olímpicos de Río nos inundan con nuevos y exóticos deportes, me viene a la cabeza algo sobre lo que llevo pensando algún tiempo: la existencia de pequeños mundos que rodean a actividades muy concretas.

La bombilla se encendió viendo algo tan curioso como el tiro con arco. No por el hecho del deporte sino por todo lo que rodeaba al deportista y el entorno. Para muestra un botón.

tiroconarco

Link a la foto.

Todos esos accesorios, todos los artilugios que lleva el deportista y el entrenador, sumados a una pequeña libreta en la que, supongo, apuntan los puntos de cada tirada, te hacen preguntarte para qué tanta parafernalia.

Me pareció que el símil con el mundo de la escritura era muy evidente.

Si no sabes de lo que hablo, deberías a empezar a preocuparte, porque significa que andas a ciegas.

Si como yo, te has puesto en serio a escribir un libro, enseguida te darás cuenta, a poco que gastes unos minutos, que la cantidad de autores, editoriales, blogueros, páginas de ayuda e información, crean un mundo por si mismas.

Hasta aquí todo más o menos según lo previsto. Es como cuando decides que vas a practicar nuestro nuevo deporte.

“Compro un arco, flechas y ya está ¿no?”

En principio con eso basta, pero más adelante vas a necesitar un mirilla y un brazalete que te ayude a controlar el pulso y, quizá más tarde te plantees cambiar esas flechas simplonas, por esas mucho más modernas y que vuelan mejor.

Pues con la escritura es bastante parecido.

Al principio ves a autores noveles, como tú (montones de ellos), luego ves a algunos que empiezan a ser conocidos y, finalmente, están los maestros. Pero también están los blogueros, las editoriales (de las cuales hay infinidad de ellas) y los servicios asociados: desde empresas de maquetación, a diseñadores o empresas que pueden hacer portadas de ensueño.

Pero si sigues atravesando capas empezarás a encontrarte con otro tipo de páginas y blogs: como los de reseñas o los booktubersque desgranan los libros en vídeos muy amenos (en muchos casos).

Y cuando empiezas a coger caminos que cruzan al principal, te das de bruces con Copywriters, Storytellers e, incluso, Ghostwriters (una especie muy rara de escritor).

Y hay más y más…los audiolibros o los booktrailers, las presentaciones vía web o los podcast. Y si sigues con la radio hay…de todo.

La reflexión, y la comparación con el tiro con arco, viene dada porque creo que hay muchas formas de enfocar las situaciones. Puedes ponerte a escribir un libro, sin mirar nada más y, por supuesto, triunfar. (Me viene a la cabeza otro deportista, lanzador de jabalina, que fue campeón del mundo viendo vídeos en Youtube).

Pero tengo la sensación de que si existe un mundo paralelo, en el que las diferentes ramas son casi inagotables, es por algo.

En el caso de un escritor no es diferente. La formación tiene que ser continua y además tenemos una ventaja: leer es parte de nuestro oficio. Por eso pienso que cuando alguien se toma las molestias de abrir nuevas vías en ese nuevo mundo, quizá es interesante poder echar un vistazo.

¡No dejéis de leer!

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