Hace unas semanas hablábamos de la trama como pegamento principal para que las distintas partes de la novela cohesionasen. Ahora es momento de hablar de algunas de esas partes que aún no hemos tocado. Y os pregunto:

¿Conocéis algún libro que tenga una única trama? (¡Si es así ponedlo en los comentarios porque necesito leer ese libro!)

A falta de una respuesta y basándome en el 100% de libros que he leído hasta ahora: siempre hay más “chicha”. Me refiero a que, como en la vida, los protagonistas de un libro no pueden vivir solo de tener un objetivo principal. Desde luego que, como dijimos, ese objetivo tiene que ser el motor principal, pero deberíamos añadir cosas como bujías, pistones y manguitos (eso que es muy banal, pero imprescindible): las subtramas.

Como siempre, existen mil artículos sobre lo que debe cumplir una buena subtrama, sobre cómo ejecutarlas y sobre qué no hacer (¡Buscad y hallaréis!). Y como siempre, en este post daré una pincelada sobre cómo llegué yo a este punto y cuáles fueron mis decisiones.

¿Cuántas subtramas tengo que elegir?

Primera pregunta y la más difícil. Aprovecho el paréntesis mientras pensáis, para recordaros que la trama principal es la PROTAGONISTA (poned un post-it en la pantalla del ordenador o tatuároslo en el dorso de la mano, ¡pero no lo olvidéis!). Bien ahora que habéis reflexionado un poco, os explico como llegué a esa conclusión: pregunté a mis protagonistas. (¿En serio? ¡Sí!)

Si habéis seguido las entradas de la arena del reloj (o si sois escritores aplicados), ya tendréis resueltos muchos de los enigmas de vuestro libro y es bastante probable, que sin daros cuenta, muchas subtramas ya estén creadas (las fichas de personaje pueden daros pistas). Con eso ya en mente, repasad qué cosas les pasan a vuestros personajes al margen del objetivo principal: sus interrelaciones, sus vidas previas, lo que los rodea (y sigue su curso). Son lugares comunes de dónde podéis desarrollar las subtramas. Pensad en cuánto tiempo queréis dedicar a las subtramas y cuáles de ellas aportan un extra a la historia principal (¡Cuidado con esos párrafos en los que habláis de personajes secundarios que luego nunca aparecen!)

¿Y ahora qué?

Algo mucho más sencillo: ¿subtrama abierta o cerrada? Debéis decidir si lo que sucede en cada subtrama va a ser un círculo que se cierra en vuestro libro o si, por el contrario, vais a dejar ese camino abierto para que el lector piense lo que quiera pensar (¡y ya tenéis para otro libro!)

No hay una ecuación que diga cuántas subtramas deben ser cerradas y cuántas abiertas, pero el consejo de hoy es que debéis saber de qué tipo es, para saber como enfrentaros a ella y, sobre todo, para no confundir al lector.

Abierta. Significa que la trama no va a tener un final definido y puede haber varias formas de interpretarlo. ¡Eso no significa que tú no sepas como acaba la subtrama! Solo significa que no lo vas a contar, dejándolo al libre albedrío. Pero es muy importante que cada vez que tratas con este tipo de subtramas pienses en que el lector tiene que hacer sus cábalas y, para eso, son necesarias las pistas. Ejercicio de ayuda: si os gustó la serie Lost, intentad contar las subtramas y decidir cuáles quedaron abiertas y cuáles de esas os dejaron frustrados por la falta de información.

Mientras escribía Proyecto Aesteria, en paralelo, construí la historia de las subtramas abiertas, de manera que pudiese colocar pistas, en capítulos determinados, para que al final del libro el lector pudiese sacar sus conclusiones.

Cerrada. Significa que el inicio, desarrollo y final de esa subtrama sucede en tu libro. Son más fáciles de estructurar, pero más difíciles de redondear. Eso no implica que el final no tenga varias interpretaciones, pero todo debe de quedar unido y sin flecos que vayan en contra del final.

Con estas subtramas, me ayudó mucho repasar la escaleta en busca de los capítulos que hacían referencia a estas subtramas y revisar si las pistas eran coherentes con el final.

¿Nada más?

En realidad, esta era la parte de pensar (¡WTF!). Ahora viene la acción. Y aquí entra nuestra amiga la organización. Pensad que ahora mismo tenéis un galimatías de notas, apuntes, post-it y batiburrillo de ideas que debéis poner en orden. Es muy importante que el ritmo y frecuencia con la que habláis de las subtramas y la trama principal estén muy claros y cumplan con vuestras reglas (y las expectativas del lector), para ello debéis repasar y revisar todos aquellos lugares donde entran, salen o se cruzan las subtramas y la trama.

Hay muchas formas de hacer esto, pero la escaleta es vuestro gran aliado. Podéis utilizar post-it de colores o podéis ser los maestros del Scrivener (o una combinación ultra mejorada de ambos). Estás herramientas son vuestra guía, de modo que gastad un tiempo en organizar toda la información para que podáis seguir vuestro propio hilo.

¡Ah! Y como siempre os digo, todo esto no vale si no os ponéis a ello, así que…

¡Nunca dejéis de escribir!

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2 comentarios en “La arena del reloj: subtramas

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