Hace no mucho apareció un artículo que decía que seis de cada diez lectores seguía prefiriendo el libro en papel. Lejos de parecerme un gran resultado, me pareció que cuatro de cada diez lectores usen un ebook es algo bastante relevante, teniendo en cuenta el poco tiempo que lleva el libro electrónico en el mercado.

Alguien me decía que no es tan poco tiempo, cerca de diez años. No es tanto si pensamos en otro tipo de dispositivos, como el teléfono móvil. Eso me hizo pensar en qué pasará con la primera generación que tome contacto con el ebook y no entienda la necesidad de tener un libro en papel.

Me apetecía hacer una reflexión en ese sentido: en un futuro ¿qué será más representativo en la literatura?

¿El libro o el ebook?

He leído muchos artículos en cuanto a defensores y detractores de ambos formatos. No es mi idea, sin embargo, posicionarme e un lado o de otro. Pero si me gustaría destacar cuales son, a mi parecer, las lineas que podrían definir el éxito o el fracaso de cada formato. Me gustaría también unir de forma importante la posición lector/escritor.

Un amigo me decía que si los escritores defendían el libro impreso, los lectores tendrían que mirar en esa dirección, ¿pero no es, muchas veces, la presión de ventas originadas por los lectores, la que inclina la balanza hacia los costes más asequibles del ebook?

Por eso me gustaría analizar los dos formatos desde varias posiciones:

Comodidad.

Creo que es uno de los fuertes del libro electrónico. No porque yo lo diga, solo hace falta mirar en los vagones de un tren y contar. Hace cinco años solo había libros y ahora empiezo a ver más ebooks que libros. Me parece lógico en cierto aspecto, ya que hay algunos libros (El Temor de un Hombre Sabio y Los Pilares de la Tierra son buenos ejemplos) que, aún en su versión de bolsillo, son poco manejables y en ese sentido un ebook es mucho más fácil de transportar y guardar.

Eso ha hecho que gente que no se planteaba leer de camino al trabajo o a las clases, haya encontrado una forma de leer de manera cómoda.

Estilo de vida.

Es uno de los temas que, a mi entender, va a decidir el futuro de ambos formatos. En ese sentido reconozco que lo que se puede leer es algo contradictorio. Por un lado el crecimiento de la comunidad lectora se incrementa día tras día y no parece por ello que el elegido sea el formato ebook, pero por otro lado plataformas con mucho poder económico (como Amazon) están invirtiendo grandes esfuerzos en el mercado del libro electrónico. No hay que ser muy listo para saber por qué algunas plataformas prefieren el ebook: su sistema logístico y de costes son mucho más asequibles.

También es cierto que nos movemos en un mundo en el que cada vez se hace más fuerte el “lo quiero ahora”. En ese sentido y unido a la velocidad de la vida en general, el ebook encaja mucho mejor que el libro impreso. También hay un auge de novelas “rápidas” o en volúmenes, que encuentran su edad de oro en una época en la que la gente “no tiene tiempo”, y en ese sentido el libro electrónico es mucho más efectivo.

Disponibilidad.

Otro de los fuertes del ebook. No existen palabras como “sin stock”, “próxima edición” o “descatalogado”. Hay libros que solo se pueden conseguir en ese formato: bien porque su autor solo ha elegido esa plataforma, bien porque la edición en papel ya no está disponible. Eso hace que sea mucho más sencillo recurrir a un ebook cuando no se quiere buscar demasiado.

Coste.

Y no vamos a empezar con eso de hay que apoyar a la cultura y a los que la crean, porque seamos sinceros, nuestro país en concreto es uno de los que más utilizan las descargas ilegales y es muy difícil que en un país de “pillos” se quiera cambiar a una cultura de “pagar lo que hay que pagar”. Esto es así y en un mundo como el de la literatura, no es diferente. Sino no se podrían explicar las campañas de ebooks a 0.99€, los packs gratuitos o los nuevos formatos de alquiler de libros. Es una forma de adaptarse a estos tiempos y a este país.
Desde luego que el coste redunda en muchos casos en la otra parte: en la del escritor. Aunque empiezan a coger fuerzas plataformas como Createspace, la comodidad, precio y facilidad de acceso que tiene crear un ebook, pone al alcance de escritores noveles o que no tienen un editorial que les apoye, la oportunidad de sacar su material a la luz sin por ello hipotecarse.

Tangibilidad.

Posiblemente sea el factor menos cuantificable. ¿Cómo se puede medir lo que uno siente al pasar las páginas de un libro o al ver la estantería de sus salón? ¿Cómo puede comparar un escritor ver su libro en su propia estantería, con verlo en la página de Amazon? Es algo contra lo que no puede competir un ebook.

No puedo imaginar una casa en el que el único “libro” se guarda en el cajón de la mesilla de noche o una feria en libro sin “libros” y solo con terminales donde descargar las novedades. Pero hace veinte años quizá no hubiese podido imaginar que un dispositivo que cabe en un bolsillo sirviese para sacar fotos, jugar a videojuegos, ver películas o pagar las facturas.

Está claro que, como dice un muy buen amigo mío, alguien que sea lector de toda la vida inculcará a sus hijos el valor de un buen libro. La capacidad de tocarlo, olerlo, pasar sus páginas y marcar en la que te has quedado con ese marca-páginas tan chulo, pero…

¿Qué pasará cuando los costes de las editoriales empiecen a dejar de ser tan llevaderos, cuando está a su alcance un formato mucho más barato?

¿Qué pasará cuando el papel empiece a escasear?

¿Qué pasará cuando exista una generación a la que haya que explicarle porqué es mejor tener un libro que descargarlo?

Son preguntas que quizá no podamos contestar hasta dentro de un tiempo, pero no está de más reflexionar sobre ellas de vez en cuando. Hasta entonces y como siempre:

¡No dejéis de escribir!

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5 comentarios en “¿Libro o ebook?

  1. Me encantan tus reflexiones!! Pero yo añadiría una más. Cuando hablamos de lo que nos cuesta un eBook o un libro en papel, viéndolo desde el lado del lector… Antes te comprabas un libro y lo podías leer tú y después un montón de gente más, lo prestas, lo intercambias, lo llevas a ferias de segunda mano, lo donas a las bibliotecas. Está claro que a nivel individual un eBook puede ser mucho más barato que un libro en papel. Pero, ¿y a nivel colectivo? Puedes prestar tu eBook a alguien está claro. Pero entonces, con él prestas todos los libros que hay en él. Además se lo dejarás a alguien en quien confías, no a algún conocido. Yo creo que, una vez, el triunfo del eBook es un reflejo de la sociedad individualista en la que vivimos. En la que… como a mi me sale más barato, y es más cómodo, es mejor. Pero nos olvidamos de reflexionar qué hay detrás de ello. Como bien has señalado, suelen estar las empresas con u gran poder económico como Amazon. Sólo es algo en lo que yo también tengo sentimientos encontrados!! ;). Eso sí, ni qué decir tiene la diferencia de tocar, sentir y oler el libro. Y la satisfacción de ver el “tocho” que te acabas de terminar. Eso no tiene precio!!😄

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    1. ¡Gracias por tu comentario, Elena!
      Lo que comentas es muy interesante. Que duda cabe de que el ebook se adapta mejor a la sociedad actual (y Amazon lo sabe).
      No se si hablaría de triunfo del ebook, porqué aún sigo viendo que las librerías siguen llenas de libros, pero si qué creo que la clave va a estar en la capacidad que tengamos de transmitir, a las siguientes generaciones, esa sensación de sentir el libro que mencionas. Eso hará que las editoriales mantengan el interés, que los escritores sigan viendo la utilidad del papel y que las compañías sigan viendo nicho de mercado.
      Me ha encantado lo de terminar el tocho, la satisfacción de pasar la última página del Señor de los Anillos y pensar “¡Toma ya!”, es insuperable.

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  2. Totalmente de acuerdo en los 4 parámetros que has utilizado: Estilo de vida, disponibilidad, coste y tangibilidad. Ahora el debate quizá habría que focalizarlo en el peso de cada uno de estas variables, en función del segmento de la población que consuma este tipo de narrativas (probablemente una persona joven y un adulto no den el mismo peso a la tangibilidad, por poner un ejemplo).

    Lo cierto, y como ya sabes, es que mi opinión es demasiado subjetiva y sesgada. Soy un “romántico” para estas cosas y un fiel defensor tanto del “poder de la tangibilidad” como del “poder de la nostalgia”. Creo firmemente que un ebook jamás podrá sustituir del todo a un libro físico, ya que este último tiene un valor añadido que ni el dinero, ni la portabilidad, ni el estilo de vida (y esto se podría discutir también), pueden alcanzar: Los sentimientos que son capaces de despertar en las personas.

    – El nerviosismo por una simple firma de nuestro escritor favorito en la portada (también influye mucho el fenómeno fan, muy presente en este tipo de sector – véase las colas en la feria del libro).
    – La emoción de abrir por primera vez la tapa de un libro deseado (y la impaciencia que sentimos hasta el día de su llegada).
    – El olor, el gramaje, el tacto o incluso las imágenes que ayudan a transportarnos y a sentirmos en síntonía con la lectura. La estética en algunos casos, es fundamental (y cuando hablo de estética no hablo sólo de imágenes, sino de diseños completos)
    – Lo reconfortante que es observar nuestra colección de libros amontonada en la estantería. Nunca hay que subestimar el valor del coleccionismo y sobre todo, del LEGADO de padres a hijos.
    – El asombro que sentimos cuando visitamos esa pequeña librería de toda la vida llena de magía y fantasía.

    Y estos son sólo algunos ejemplos. Y viendo tu entrada, también me viene a la mente el debate eterno entre el MP3 y los discos de vinilo. Uno venia a quedarse con todo y el otro resurgió para ocupar su lugar.

    Porque en estas cosas, creo que existen los lugares, y que cada formato al final ocupará la ubicación que le corresponde y siempre se complementarán, así que… quizá no sea realmente “¿Libro O Ebook?”, sino que igual debería ser “¡Libro Y Ebook!”.

    Grandísima entrada.

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    1. ¡ Gracias por tu comentario, Pepe!

      Es cierto que el peso de cada parámetro influye en gran medida en la elección en uno u otro sentido y no puedo estar más de acuerdo en el tema de la tangibilidad. ¿Qué puede decir alguien que disfruta viendo los libros en la estantería de su casa o que se le pasa el tiempo volando dando vueltas en las librerías?

      Creo que el debate está más allá. En cuando eso que es tan evidente para los “románticos” (donde me incluyo sin duda), no lo sea tanto para otra persona. Cuando tengamos que explicar que tiene de especial tocar un libro o visitar una de esas pequeñas librerías de toda la vida.

      Es como intentar explicarle a una persona que siempre ha tenido Netflix, lo divertido que es ir al videoclub y rebuscar entre las películas, o ponerte nervioso porque no hay ni una sola copia libre de la peli que tanto deseabas ver.

      Es un debate que ya está aquí y que con el tiempo deberemos replantearnos.

      ¡Esperemos que sea un caso como el del MP3!

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