Desde hace un tiempo me he dedicado a repasar todos aquellos elementos que forman, pieza por pieza, la estructura de una novela.

Hasta ahora, La arena del Reloj (el nombre que le he dado a la etiqueta de esta sección) ha ido repasando aquellos elementos que aparecen en cualquier novela y cómo encontrar información sobre ellos; para entenderlos, trabajarlos e interiorizarlos (el que quiera hacerlo).

Había dejado fuera, hasta ahora, uno de los elementos que puede hacer que una novela sea fascinante o que puede no ser especialmente relevante.

El mundo: ese lugar imaginario (aunque puede ser muy real) donde viven tus personajes.

Es evidente que hay géneros literarios que no pueden existir sin este concepto, como por ejemplo la fantasía. Hay otros en los que casi no es relevante o puede influir muy poco, como en la novela romántica (donde la trama y los personajes acaparan todo el protagonismo). Y otros que pueden utilizar el mundo como motor, como lienzo o simplemente para añadir algunos matices (como es el caso de la ciencia ficción).

¡Eso no quiere decir que si quieres una novela romántica basada en un mundo imaginario no tengas que trabajar en este punto!

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Antes de seguir adelante, y que nos encontremos con los consejos y líneas de información que más interesantes me han parecido, hago un pequeño aviso.

Si quieres meterte con el worldbuilding debes saber que hay que estar preparado. Muy preparado.

¿Ya estamos con las palabrejas en inglés?

Es que suena mas cool, pero tranquilos…

Es algo tan sencillo como la construcción de un mundo (o mundos) donde se va desarrollar la trama de tu novela.

¿Y cómo puede ser vital en un tipo de géneros y poco relevante en otros?

Porque el mundo debe estar al servicio de la novela, y no al contrario.

Si queréis leer una artículo muy completo e interesante de cómo de peligroso puede ser este aspecto, echad un vistazo al artículo de Alister Mairon.

Como siempre digo, mi intención es intentar ayudar a otros, que como yo, puedan sentirse perdidos a la hora de buscar soluciones para construir su novela de forma eficiente. Mis post no pretenden ser un decálogo de cómo escribir (ni que fuera Ken Follet).

¡Vayamos a los puntos críticos!

Todo en exceso puede resultar negativo.

Si has leído el artículo de Alister Mairon ya estarás avisado sobre este punto en concreto. Y yo añado que Tolkien solo hay uno (por si acaso).

Estoy seguro que la creatividad y el trabajo duro os pueden llevar a realizar una recreación maravillosa y completísima de vuestro mundo imaginario.

¿Pero estáis seguros de que vuestros lectores van a querer saber cómo está el EURIBOR en vuestra visión distópica de Europa?

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Una de las cosas que más frustrante puede resultar, como lector, es pasar páginas llenas de información sobre un mundo nuevo (e interesante) y que luego no tengan relevancia alguna en la historia.

La capacidad de saber qué es importante para tu novela es casi tan decisiva como tu capacidad para crear.

Para Proyecto Aesteria decidí establecer una orden de prioridad a la hora de describir aspectos del mundo donde transcurre la historia, asignando mayor valor a aquellos que estaban más relacionados con la trama. (Siendo una libro de ciencia ficción, estaba claro que la evolución científica y el estado tecnológico del mundo en ese sentido era vital, por ejemplo).

Algo fantástico o imaginario puede ser creíble.

¿Quién no ha leído El Nombre del Viento y no se ha visto paseando por el patio de la Universidad? Tu mente sabe que ese lugar no existe, y no lo va a hacer nunca (oooooooh), pero la ambientación es tan creíble que hace que nuestro cerebro obvie el pequeño detalle de que es imaginario.

Posiblemente esto sea lo más difícil de conseguir en una novela, por lo menos desde mi punto de vista (y después de leer Snow Crash, puede parecerte solo al alcance de unos pocos).

Da igual lo mágico, distópico o superrealista que sea tu mundo. Siempre habrá unas reglas que cumplir (aunque sea que la luz es más lenta que la magia), independientemente de que sean lógicas o no.

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Nuestro cerebro tiende a encontrar espacios vacíos (sí, esas “agujitas punzantes” que se clavan en tu mente cuando lees algo que te parece fuera de lugar). Cuando no se cumplen las normas que tú mismo has diseñado, empiezan los problemas de credibilidad.

¿Quieres que los seres humanos del siglo XXXIII sean inmortales? ¡Perfecto! Pero recuerda que bajo las normas de este universo, nada puede vivir en el cero absoluto del espacio (por ejemplo).

En este magnifico post de Rafa de la Rosa (en su blog El dragón mecánico), podrás obtener valiosa información sobre la credibilidad (del mundo y de otros muchos aspectos).

¡Cuidado con la ciencia!

1+1 = 2

Esto es así (aunque Ted Chiang pueda demostrar que no, en alguno de sus relatos).

Una cosa es que Logen Nuevededos pueda hablar con espíritus, y otra cosa muy diferente es que tu ser humano del siglo XXXIII (ese que es casi inmortal), sea capaz de auto regenerarse.

¡Ojo! No digo que no se pueda escribir sobre eso, pero volver al punto de arriba y recordad que aunque lo que escribas sea una locura, debe ser creíble (Quizá la humanidad del siglo XXXIII ha desarrollado su cerebro a tal punto que es capaz de gestionar la digestión a nivel celular y controlar la degradación de sus tejidos, yo que sé)

¿Y por qué nos avisas sobre la ciencia?

Porque la línea entre ciencia ficción y la fantasía es muy, muy delgada. Por suerte (y para desgracia de los mortales normales, como yo), hay gente bastante inteligente en este mundo que se dedica, por ejemplo, a teletransportar fotones.

Así que si vas a pedirle a Scotty que te lleve desde la nave a la superficie de un planeta, debes estar preparado para que alguien te diga que tu teoría es incompleta (o una verdadera salvajada) o que te acusen de plagio (o de ser tonto, que también pasa).

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¿Significa eso que no puedo escribir ciencia ficción si no soy físico cuántico?

¡Claro que no! Pero debes entender cuál es el nivel de profundidad que es necesario desarrollar para tu novela, y cuánto influye la tecnología o la ciencia de tu mundo imaginario en la trama (y en base a esa profundidad, prepararte a conciencia.)

No es lo mismo narrar la historia de una nave generacional que viaja por las estrellas, a describir lo que pasa en un mundo plano y en forma de disco, que viaja a lomos de cuatro elefantes y una tortuga.

¿Quieres leer artículos para hacer que tu ciencia tenga una base sólida? Pásate por el blog de David Olier y lee sus artículos de ciencia ficción creíble.

Lee. (¡Por Dios!)

Soy muy cansino con esto, lo sé. Pero hay una cantidad importante de obras que tienen un mundo tan rico, lleno de matices y maravillosamente construido, que serías un insensato si, por lo menos, no te leyeses un par de ellos (os puedo aconsejar unos cuantos).

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Del mismo modo, tu capacidad de autocrítica es muy importante en este sentido. ¿Tienes la sensación de que tus personajes viajan por un mundo difuminado, como si estuviese recubierto por la niebla? ¿O por el contrario, hasta tu protagonista está cansado de atravesar bosques, montañas y ríos sin que pase nada?

Lee lo que has escrito y trata de convencerte de que lo que describes es suficiente, creíble y coherente (¡Y luego que te lo digan otros!).

Si estás dispuesto a embarcarte en la aventura de crear tu propio mundo, ¡adelante!, solo recuerda que la creación del mundo no puede ser el único aspecto desarrollado en tu novela.

Así que ánimo y…

¡Nunca dejéis de escribir!

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2 comentarios en “Construyendo los pilares de tu propio mundo

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