Nótese que el donde no lleva tilde.

En algún sitio tienen que estar para que los encuentres, los saludes y te vuelvas por donde has venido (o esa parece la mecánica general).

Me imagino a la Sra. y Sr. Límite, muy ufanos ellos, en el jardín de su adosado. Tranquilos porque en su urbanización exclusiva son pocos los que llegan a vender enciclopedias y muchos menos los que buscan una parcela. Viven contentos con sus vecinos: los Expectativa, Realización, Éxito y los, un poco mezquinos, Felicidad.

Parece que los límites son una de esas cosas que existen solo para saber hasta dónde se puede llegar. ¿O no?


Echando un vistazo a la RAE parece que cuatro acepciones de límite lo definen como el final de algo, pero mira tú que casualidad que la primera de esas acepciones habla del límite como un línea que divide dos espacios.

¡Anda! ¿Y cómo sé de qué tipo es el límite que me he encontrado?

Ahí está la gracia del asunto, parece que encontrar el sentido de un límite depende en gran medida del punto de vista y no tanto de algo físico.

¿Me estás diciendo que si voy andando y me topo con una pared de hormigón eso no es un límite?

Puede, a no ser que tengas un martillo neumático a tu disposición (y estés preparado para tener “temblequera” la próxima semana).

¡Trampa!

giphyNope. Punto de vista.

Ahora es cuando la gente empieza a preguntarse de qué va este post. (Spoiler: la etiqueta es de “reflexiones”, pero podía haber ido perfectamente en “el camino del escritor”).

Da la casualidad de que en el último mes han caído en mis manos varios libros (de ciencia ficción todos ellos) en los que el concepto de límite puede resultar un poco abstracto.

En uno de ellos se habla, entre otras cosas, sobre una torre que se eleva hasta el cielo y cuando lo atraviesa, resulta que uno vuelve al punto de partida (creo que Stephen King se anotó también un tanto con esto).

Otro se desarrolla en un mundo en el que los países, tal y como los conocemos, se han transformado en una especie de franquicias donde cada uno hace lo que le parece bien.

Y en otro directamente se plantea que la física (sí la que estudias en el instituto) no existe.

Esa gente, en algún momento, se fue de paseo y llegó a la urbanización donde viven los Límite, y cuando llegó allí decidió que iría a mirar qué había al otro lado, porque pensó que ese era uno de esos límites que separan dos espacios y no de los otros. Punto final.

giphy

¡Que noooooooooooo!

Vale, vale, vale…

Retrocedamos unos pasos, hasta unos post antes, quizá hasta uno de los primeros en los que hablaba sobre el sentido de ponerse a escribir. Una de las ventajas de este oficio es que hay algunos límites que no aplican, como el de la creatividad o la imaginación.

¿Y si nos aprovechamos de eso al máximo?

Si habéis leído la entrada de la semana pasada (y si no, aún estáis a tiempo) habréis descubierto, como hice yo en su momento, un montón de recursos para activar los reflejos de vuestro cerebro. Es probable que alguno de vosotros haya hecho una intentona y quizá le ha salido alguna cosa potable ¿por qué no?

Avancemos entonces en esa dirección.

Tengo un microrrelato (o relato) en el que demuestro que la velocidad es igual al tocino.

Bueno no es original (de hecho hay un refrán), pero es un inicio. Es fácil pensar que nadie quiera leer algo de esa índole, pero entonces es probable que Terry Pratchett, por poner un ejemplo muy gráfico, solo hubiese sido un tío excéntrico.

terry_pratchett_honorary_degree_tcdEl bueno de Terry

La clave está en hacer que eso que parece disparatado, extraño o fuera de lugar, se encuadre dentro de una realidad plausible.

¡Toma frase para los anales de la historia! ¿Qué significa eso?

Significa que un concepto no tiene sentido si lo que le rodea no es capaz de explicarlo. ¡Premio!

Hablamos hace algunas semanas de lo importante que era utilizar el principio de credibilidad. ¿Quieres que tus tocinos viajen a la velocidad del sonido? ¡Perfecto! Solo tienes que crear las autopistas y la física detrás de ello.

Es bastante probable que si buscas crear tu propio mundo y ambientarlo para dar cabida a tu descabellada idea, estés en el buen camino, peeeeeeero…

Ya empezamos.

No es suficiente. Siento decirlo de esa manera.

Una de las cosas que me han enseñado los libros “revientacerebros” de los que os hablaba antes, es que no basta con crear un mundo a la medida de una idea (que proviene de sobrepasar un límite), no vale solo con tener un concepto original y rodearlo de unas pinceladas.

¡Somos escritores! Y los lectores piden historias que les diviertan y evadan, y eso implica un mínimo de coherencia.

Y aquí es dónde llega el punto de inflexión del post…

¡Toca ponerse el mono de trabajo!

giphy

Sí, señores y señoras. No hay atajos, no hay trucos, ni guías autorizadas.

Es posible buscar un límite y superarlo. Es posible rodear ese post-límite de manera que sea creíble, pero siempre habrá una pregunta que responder, un argumento que concretar o un personaje que hacer participe de tu loca idea.

Y para eso solo cabe hacerte esas mismas preguntas a ti mismo y a tu/s idea/s.

Hay miles de artículos que hacen esto para mejorar el aspecto de tus:

Personajes
Diálogos
Ritmo
Mundo

Y casi cualquier cosa que podáis imaginar. ¿Por qué, entonces, no hacerlo con la idea que va a convertirte en el próximo ganador del Hugo? (Bueno me he venido muy arriba)

Siempre pienso en por qué la carne guisada de mi madre es infinitamente inferior a la que hace mi pareja. (Sí, pertenezco a ese 0.1% que tiene una madre que cocina mal).

¿Será porque mi madre nunca ha tenido mucho tiempo?
¿O quizá el estado de la materia prima no era el mismo?
También las cocinas han mejorado en los últimos años…
¿Y si es un tema de partículas?
Quizá la disposición atómica de ambas carnes era diferente, pero claro como la física cuántica y la relativista no se llevan bien…
¿Por qué a nadie se le ha ocurrido lanzar un guiso de ternera en el acelerador de partículas?
Supongo que por el presupuesto y porque todo se quedaría hecho unos zorros, con la salsa y tal. Y recuerdo que los suizos no son muy de untar la salsa.

¡Lo tengo, es una conspiración!
¡La ternera no quiere ser cocida y luego asada! Quiere vivir en su estado natural, o como Carpaccio en último término…

Es cuestión de óptica, ganas y trabajo.

giphyVale y quizá de estar un poco tocado del ala.

Lo bueno de la escritura es que los límites los marca tu imaginación.

Lo malo es que los lectores siempre saben encontrar el fallo o lo que no está en el lugar que debe.

Así que atreveos a pasar del Sr. y la Sra. Límite, pero recordad que no solo de grandes ideas se puede vivir y que siempre os espera una lista muy larga de tareas a realizar. 

Pero no vale desanimarse, así que…

¡Nunca dejéis de escribir!

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2 comentarios en “Donde viven los límites

  1. En una historia de ciencia ficción, e incluso en fantasía, hay que empezar definiendo las reglas del mundo, de modo sutil para el lector. Si con la trama ya avanzada nos saltamos esas reglas, o ponemos nuevas, se sentirán engañados.

    Muy buena reflexión, es importante tener en cuenta este tipo de detalles.

    Le gusta a 1 persona

    1. Parece que vivimos en un momento en el que contar con una buena idea es suficiente, pero en el caso de la narrativa eso queda muy lejos de la realidad.

      Siempre hay que tener en cuenta que escribes para otros y siempre hay alguien más listo, así que más vale que las normas que utilices estén bien definidas o utilizadas.

      Gracias por el comentario y la visita.

      Un abrazo

      Le gusta a 1 persona

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