El rol ha vuelto a mi vida.

Sí. No tengo miedo de decirlo a mis treinta y seis años y peinando un montonazo de canas (una barbaridad de ellas, la verdad).

Y la experiencia no solo ha sido satisfactoria para mi, sino que lo ha sido también (creo) para los que me acompañaron en ese extraño viaje de iniciación en un mundillo que tiene mucho de leyenda urbana y poco de publicidad positiva.

En mis años mozos me parecía increíble que pudiésemos vivir las aventuras de los libros y las películas por nosotros mismos, me parecía imposible no haber descubierto esa opción antes. Ahora, en momentos en los que trato de encontrar mi hueco como escritor, me doy cuenta que eso es precisamente lo que hago: crear mis propias aventuras.

Y se me ocurrió que el rol narrativo y una novela tenían muchos lazos de unión y que podían ser de utilidad en mi formación como escritor.

¿Qué tienen en común el rol narrativo y la escritura de una novela?

El objetivo, en ambos casos, es lograr que los que están al otro lado (los jugadores o los lectores) sientan la historia, el mundo, como propio, como si formasen parte de él. 

Sumergir a las personas en la magia que has creado para ellos. Crear ese estado de ensoñación (que todos conocemos) del que sales solo cuando alguien te dice: “¡estás alelaoooo!”

Aunque no es una tarea fácil.

En el rol, el director de juego (o master) debe crear las condiciones para que todos los jugadores se sientan partícipes, mientras que en una novela hay que conseguir que el lector acepte la realidad que le propones.

Opino que utilizar un punto de partida escéptico es interesante. Hay que pensar que nos vamos a enfrentar a jugadores de rol inexpertos (que creen que el rol es eso de matar gente) o a lectores que no saben quiénes somos ni lo que se van a encontrar (salvo sinopsis extraordinarias).

¿Y qué hay que hacer para conseguir que alguien que entre en las profundas aguas que has creado, se quede allí para siempre?

¡Venga! El resumen para vagos (que tanto os gusta) y que os dará algunas pistas sobre como encandilar a vuestra audiencia.

Construye un mundo redondo

Una de las cosas interesantes que suelen aportar los juegos de rol narrativo es un mundo completo y bien construido (en casi todos los casos). Eso hace que sea mucho más sencillo estructurar tu propia historia cogiendo, aquí y allá, pequeños trozos de ese mundo completo para crear tu propio camino.

¿Qué puede enseñarnos eso como escritores?

Algo evidente y obvio, pero que cuesta mucho trabajo: necesitas que el mundo de tu novela no tenga fisuras.

Es fácil pensar que si el desarrollo de la trama está acotado a una zona, solo tengamos que dedicarnos a cubrir ese lugar, pero pensemos detenidamente ¿es eso lo que pasa en la realidad?

La inmersión tiene mucho que ver con los detalles, con la capacidad de creer que lo que ves y lees es muy cercano a lo que sientes. Y para eso es imprescindible contar con mucha más información que el lector, porque reconozcámoslo: los lectores no son tontos.

giphy-20¿Cómo es posible que Ray pudiese pagar en euros en 2025, si Gran Bretaña está fuera de Europa desde 2019? 

Un detalle tonto, pero que puede sacar al lector del estado de ensoñación que perseguimos.

El truco reside en saber TODO sobre el mundo que rodea a tu novela, aunque luego solo cojas pequeños trocitos para tu libro. 

Al igual que en los juegos de rol solo utilizas las partes que más te interesan, pero a tu disposición tienes un libro enormemente grande con todo lo que debes saber.

El worldbuilding es uno de los aspectos más importantes, y difíciles, a trabajar en tu novela. Podéis pasaros por la entrada que publiqué al respecto o si queréis adentraros de la mano de una maestra visitad el blog de Alister Mairon.

En el secreto está el reto.

Aquí reside el aliciente principal de los juegos de rol narrativos.

Llegais a la mansión destartalada y el chirrido doloroso de los goznes os indica que hace tiempo que nadie abre esa puerta…

Y empieza la aventura.

Los jugadores deben descubrir qué pasa, cómo les afecta a ellos y hacía dónde pueden encaminarse.

¿No nos hemos sentido así alguna vez leyendo un libro, devorando cada página, haciendo conjeturas sobre lo que vendrá y ganándole horas al sueño?

Entonces plantéate la escritura desde esa perspectiva. Un método muy sencillo radica en hacerte preguntas como lector.

  • ¿La lectura me está plateando un reto?
  • ¿Las pistas son demasiado evidentes?
  • ¿O por el contrario son demasiado sutiles?
  • ¿Hay muchas puertas abiertas?
  • ¿O todo está cerrado a cal y canto?

Son preguntas que sin querer os hacéis cuando leéis, os lo aseguro. Entonces ¿por que no hacérselas a tu propia novela?

Os cuento un secretillo, con estas tonterías descubrí una cosa bastante importante en Aesteria. Había escrito el libro cargándome una de las máximas de la escritura: pensar que el lector no es inteligente.

Los lectores no son tontos.

Es fácil pensar que la trama de tu libro es tan compleja que debes dejar pistas suficientes para que todo el mundo coja el hilo. Pues entonces Greg Egan no escribiría libros (y da la casualidad que vende unos cuantos).

A todos nos gusta el reto, ejercitar las neuronas, cansarnos en las tortuosas curvas y recodos del camino para llegar al final y decir eso de: “me olía la tostada” (después de un suspiro de alivio y un inflado de pecho repleto de ego).

Hay mucha información al respecto de como hacer que tu lector no se duerma y devore las páginas de tu libro como si no hubiera un mañana. Aunque si me pedís un punto de inicio yo empezaría por este post de Diana Morales y este otro de Alejandro Quintana.

Y me haría un curso de técnicas narrativas, por ejemplo. (Sí, mi ego sufre cuando le digo que no somos los mejores del mundo).

No juegues con la credibilidad

Frente a vosotros, y para vuestra desgracia, el mayor de vuestros temores cuando os adentrasteis en la mansión aparece ante vosotros. Su tamaño, sus tentáculos y su aspecto demencial no son nada con la sensación de horror primordial que mana de sus ojos rojos como la sangre…

¿Qué hacéis?

(Jugador bonzo) Me bato en duelo singular con él: elijo puños.

No hombre, nooooooo

  • Tienes tu mundo redondo.
  • Tienes tus retos bien preparados y organizados.
  • Lo mandas todo a la mierda con un argumento peregrino.

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Al igual que en una partida de rol, al leer un libro, nuestro cerebro tiende a captar esos momentos en los que algo falla o en los que el fracaso es estrepitoso. Podría asegurar, casi al 100%, que en todos los casos esos momentos están relacionados con faltas a la verosimilitud del relato.

Si has dedicado tiempo a construir un mundo fantástico y perfectamente cohesionado. Si te has devanado los sesos a la busca de tortuosas pistas para guiar a un embriagado lector, no te lo cargues todo con una actuación milagrosa del actor principal o la aparición estelar de un suceso (inimaginable) que lo soluciona todo.

Los deus ex machina y las faltas graves de credibilidad destrozan cualquier posible reseña de cinco estrellas, para convertirla en un: “menuda mierda”. (Sí, así es la realidad).

Dedicar un tiempo a revisar lo que escribes y detectar incongruencias debería ser algo instalado en tu ADN de escritor.

Hay muchos métodos y formas de trabajar en este aspecto.

Yo por ejemplo adquirí la costumbre de leer lo que he escrito el día anterior y os digo que hay veces que me partiría la cara a mi mismo.

Si queréis saber más sobre estos temas, no puedo dejar de recomendaros el blog de David Olier, está muy enfocado a la ciencia ficción, pero es un verdadero maestro de la credibilidad.

Diviértete

¡Qué facilon eres!

Pues sí.

Os decía que el rol ha vuelto a mi vida. He podido volver a sentir el power del master de rol, pero sobre todo he disfrutado viendo a mis amigos enfrentándose a lo que les puse sobre la mesa, me he divertido viendo cuáles eran sus reacciones (muchas veces inesperadas) y he gozado viendo cómo se enfrentaban con ilusión a los retos que les iba proponiendo (y muchos que ellos mismos se generaban).

¿Y si fuese capaz de lograr lo mismo con mi novela?

Parece otra obviedad, una de esas que no gustan porque parece que te tomas la vida menos en serio o que no quieres ver la mierda que nos rodea. Y yo siempre pienso lo mismo: ¿cuál es el objetivo de cualquier novela de ficción?

Entretener.

Quiero que un libro me haga pensar, que me plantee dudas y que me haga ver las cosas de otro modo. ¡Genial!

Pues si vas a escribir algo así, adelante, solo recuerda que al otro lado hay alguien que espera divertirse, encontrar un mundo donde sumergirse, buscar retos que le animen a seguir y seguramente que quiera pillarte en un renuncio (somos así).

Piensa como un lector cuando escribas.

giphy-17Salvo que seas Punset, que habrás trascendido al ser humano

Y recordad que no hay atajos en esto de ser escritor. Hay que leer todos los días (y mucho) y, sobre todo,…

¡Nunca dejar de escribir!

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2 comentarios en “Sumergiendo al lector

    1. La verdad que es una muy buena manera de pasar una tarde. Además puedo decir que con un poquito de trabajo, la gente profana en el tema termina disfrutando. Ni que decir que a mi me da también muchas ideas para transportar al papel.

      ¡Gracias por la visita!

      Le gusta a 1 persona

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