Uno de esos libros inesperados que llega desde la recomendación de una amiga, que piensa en ti cuando rebusca entre su librería y ve un libro que le gustó, y que es de ciencia ficción.

Jordi Sierra i Fabra es uno de esos pocos autores nacionales que tuvo la osadía de escribir ciencia ficción en una época en la que estábamos preocupados por otras cosas y que, además, tuvo la suerte —merecida, por su trabajo— de mantenerse como un escritor de prestigio.

Expectativas

No conocía nada del trabajo de este autor —quizá debido a mi nulo conocimiento de la cifi nacional—, y el libro me llegó de manera sorpresiva.

Tampoco quise indagar en ninguna de las páginas de reseñas, para consumir el libro de la manera más ecuánime posible.

Historia

Es uno de esos libros en los que la ciencia ficción está en forma de lienzo, de pequeñas pinceladas para ambientar el transcurso de los acontecimientos. Si bien hay un trasfondo bastante importante en las relaciones humano-máquina, podríamos transformar perfectamente esa relación —y llevarla hasta nuestros días— entre dirigentes y el resto de la población.

También es uno de esos libros con sabor a clásico —el libro tiene casi cuarenta años—, con una historia llena de giros, secretos argumentales y una buena cantidad de sorpresas de final de capítulo.

Quizá la relación humano-máquina sea un tanto irreal, pero debemos recordar que es una obra escrita hace mucho tiempo, sin los medios, ni la tecnología de la que disponemos hoy en día.

La trama es muy absorbente, bien llevada, muy parecida a las películas de abogados de principios de milenio, esas en las que te metes tanto en el juicio que te frotas las manos. Y desde luego es uno de los aciertos de la novela: hacerte sentir dentro de la acción.

Personajes

También tienen ese regusto a actores clásicos, ese tipo de personajes inteligentes, con un fuerte sentido de la responsabilidad y con cantidades —imposibles en nuestro mundo distópico de hoy—de fe en la raza humana.

No son personajes planos en absoluto, pero si tienen ese matiz superlativo característico, por ejemplo, de los personajes de Asimov. Esa capacidad de ir un paso por delante, aunque el autor los somete a sus dudas y miedos.

Tengo cierta debilidad por este tipo de actores principales —quizá por mis inicios en la Cifi de la mano de la Fundación del propio Asimov—, pero además considero que están muy bien trabajados, sobre todo en el caso de las máquinas, y que son un complemento perfecto para que la trama principal no decaiga.

Estilo y narrativa

Al igual que en los dos puntos anteriores, tiene un sabor a páginas amarillentas por el paso del tiempo —digo sabor porque el libro está en perfectas condiciones—. El tipo de letra, el lenguaje e incluso algunas expresiones, te trasladan al pasado en un libro escrito sobre el futuro.

De nuevo, es algo que personalmente me gusta, pero reconozco que puede echar para atrás a quien no haya tenido trato con una CiFi más clásica.

Aún así, es un libro muy fácil de leer, con capítulos cortos, rápidos y con una buena cantidad de sorpresas para mantenerte en vilo.

Conclusiones

Me he dejado para el final lo que creo que es lo que me hace recomendar el libro: la carga filosófica.

Es un libro entretenido, sin grandes compromisos científicos que lo hace sencillo de leer y con un toque telenovelesco que le da el mordiente suficiente. Pero lo que más me ha gustado es la forma de plantear un futuro —no distópico, siento el spoileren el que la humanidad no es como la nuestra, pero sigue albergando las mismas preguntas de siempre: ¿quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Y cómo leches hemos llegado a tener Internet?

La carga filosófica a la que el autor somete a su actor principal, deja a las claras que los mismos problemas que nos acechaban en la década de los 80, son los mismos por los que se rige la ciencia ficción actual —aunque el final en un libro de hoy sería diferente, por descontado—.

Algunos pensarán que eso puede ser un ejemplo de que la ciencia ficción se ha quedado sin ideas, pero yo pienso que son tantos los caminos para responder a esas preguntas —con la libertad que otorga hablar de un futuro hipotético— que estamos de enhorabuena mientras sigamos mirando al futuro con cierto miedo y responsabilidad.

Me ha gustado el libro —más que En la arena estelar de Asimov, que tiene una trama parecida— por la nostalgia que me ha invadido y porque es realmente entretenido.

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Un comentario en “Reseña: …en un lugar llamado Tierra

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