Ha pasado un año desde el día que este blog empezó a caminar. Fue mi amigo Pepe el que me dio el empujón final. Me dijo esa frase tan suya de “hay que pensar en grande”. Entonces, el que es mi cuarto blog, empezaba su andadura con una diferencia esencial con el resto. Los primeros tres los inicié por algún motivo personal, con la idea de que fuese solo para amigos, para un núcleo muy reducido.

El blog de Proyecto Aesteria partía con otro objetivo en mente: ampliar el rango de acción, encontrar a gente fuera de mi círculo que quisiese leer aquello que tuviese a bien escribir.

365 días después sigo aquí, con las mismas ganas, o más, que cuando empecé, y después de haber recorrido un camino con muchas sorpresas positivas y un montón de aprendizaje añadido.

¿Queréis saber cómo ha sido este primer año?

Adelante.

Lo primero que todo el mundo te dice cuando empiezas un blog con el que quieres captar a otras personas, es que te tienes que armar con dos elementos imprescindibles: paciencia y constancia.

También es fácil encontrar consejos que te indican la importancia de diferenciarte. Ser único en un mundillo en el que todo está inventado.

Incluso hay un montón de post que te aconsejan sobre que temas tratar, como organizar tus ideas o cómo concretarlas en forma de post.

Lo que menos se dice, y ahora soy muy consciente de ello, es que hay que tener en cuenta que todos los consejos anteriores se extienden en el tiempo, hasta el infinito.

Porque no es una cuestión de dar con la tecla y ya está. No. Incluso en ese caso, que no es el mio, hay que seguir adelante, lanzar las mismas preguntas día tras día, para forzar a tu cerebro a crear nuevo contenido, semana tras semana.

Para que cada martes una nueva entrada vea la luz, todos los días hay que enfrentarse a:

¿De qué hablo esta semana? ¿Me estoy yendo por las ramas? ¿Y si no saco una entrada, solo por esta vez?

Preguntas insistentes con las que hay que luchar y que no tienen una respuesta sencilla.

No siempre la luz inspiradora de la imaginación te pone sobre la pista del post definitivo.

E incluso cuando crees haber dado en el clavo, es la audiencia, tus lectores, los que dan el visto bueno a tu contenido.

Más de una y de dos veces, post que pensaba que iban a ser la leche han pasado sin pena ni gloria y otros, con menos interés bajo mi punto de vista, han triunfado.

¿Cuál es el camino correcto?

Si seguís el blog desde hace algo de tiempo ya sabéis la respuesta, para el resto:

No existe.

Puedes planificar las entradas del blog tanto como quieras, al nivel que creas oportuno, pero siempre llegará ese momento en el que digas: ¿y ahora qué?

No hay mucho que pueda aportar a las toneladas de información y buenos consejos que abundan en la red. Pero sí puedo aportar tres ideas que pueden ayudarte a mantener a flote un blog, sin que por ello tu vida se vaya acortando tras cada palabra.

LEE

Sí. Así de sencillo.

Hay mucho que leer. No solo novelas. Hay artículos, post, manuales e, incluso, instrucciones. Todo tiene su utilidad.

Es muy difícil encontrar cincuenta dos temas de los que hablar durante el año y que tengan el nexo común de tu propia personalidad.

Leer es una fuente inagotable de ideas y, sobre todo, de puntos de vista. 

Se me hace muy raro pensar que hay escritores que no tienen como hábito leer. De hecho me parece impensable, es como tratar de enfrentarse a un PC de hoy, habiendo utilizado solo el Windows98.

Leer no solo es importante para tu profesión, es OBLIGATORIO para tu formación. 

Si te has planteado escribir sin parar, ¿entonces por qué no lees todos los días?

giphy-47No tengo tiempo, el libro me ocupa mucho espacio, no sé qué leer, estoy muy cansado…

Por suerte, internet ha solucionado esas excusas de una sola vez. Hoy en día dispones de ebooks, tiendas electrónicas, como la Casa del libro o Amazon, que tienen un catálogo inmenso dónde poder elegir. Incluso hay lugares mas pequeños, como Lektu, donde puedes encontrar auténticas joyas.

Por si fuera poco, las redes sociales han llegado a todos los lugares imaginables, tanto como para crear comunidades de lectores específicas —yo soy asiduo de Goodreadspero hay muchas más por ahí.

Por no hablar de la incontable cantidad de blogs literarios de calidad que hay por ahí (no me canso de compartir esa lista).

Hoy puedes leer donde quieras, cuando quieras y lo que quieras.

Poner una excusa solo te alejará de tus objetivos y, tenlo claro, solo te hará perder más de ese tiempo del que no dispones.

ESCRIBE

giphy-48Ya os lo he dicho en otras ocasiones, mi fuerte no es la creatividad, así que tengo que combatirlo con otras armas.

He revisado los datos que WordPress te permite obtener sobre tu blog y en una año han sido 73 entradas, con algo más de 70000 palabras. Eso es una entrada cada cinco días, casi 250 palabras al día para mantener el ritmo. ¿No es para tanto, no?

La diferencia radica en que para llegar a esas 250 palabras al día, que tengan un mínimo de calidad para ser dignas de aparecer en un post que van a leer otras personas, hay que escribir mucha mierda (sí, el icono marrón con ojos del whatsapp).

Os remito al título del post. Y sí, yo soy de esos que escribe TODOS LOS DÍAS. Sin excusas, sin medias tintas. Hay veces que son 200 palabras y hay días que el dios del tecleo está contigo y no te quiere abandonar (creo que mi récord en un día esta cerca de 8000 palabras, con diversos grados de calidad tendiente a cero).

No hay ningún secreto para escribir bien, nadie puede darte esa fórmula secreta. Si quieres tener un blog literario, si quieres dedicarte a escribir e, incluso, si quieres vivir de ello:

Escribe todos los días.

¿Pero qué leches escribo?

Lo que sea. Y si no tienes ni idea, hay miles de retos a realizar, un montón de blogs y portales literarios que te inundan con sus retos creativos. Bucea por la red y encontrarás.

Aunque si eres de los vagos, te dejo una pequeña muestra en este post que yo mismo escribí cuando hice el esfuerzo de excavar en internet.

ABRE LOS OJOS

Los dos primeros consejos te permiten sobrevivir. Ser uno más. Tener la base para empezar a caminar.

Si eres de esos que piensan que ser escritor es vivir del cuento, estar en casa tomando café, jugando a videojuegos y levantarte a la hora que te dé la gana…

giphy-49Bienvenido al mundo

Leer y escribir son los básicos de tu oficio, pero eso solo te hace IGUAL que los demás. Y si has decidido tener un blog, tienes que poner sobre la palestra tu propia visión del tinglado.

¿Y cómo consigo eso?

Abriendo mucho, mucho los ojos.

No solo al mundo que te rodea, ni prestando atención extrema a todo eso que lees. También hay que mirar hacia dentro de uno mismo —no en plan físico que debe ser un poco asquerosito—. Buscar qué es lo que te hace diferente, pero sin venirte arriba en plan Hermano mayor (no hay nada peor que carecer de auto-crítica).

Reconocer que eres uno más del montón es un buen primer paso para ponerte las pilas (este consejo es gratis).

Seguramente tengas alguna motivación para escribir: tuve un infancia solitaria, me gustaban demasiado los artículos de papelería, me pusieron gafas y quería dar la talla. Da igual cuál sea esa motivación, lo importante es que parte de ti, de tu forma de mirar al mundo. UTILÍZALO.

Es bastante probable que los tres post de los que esté más orgulloso sean tres de los que menos repercusión han tenido.

Digo esto porque no me importa haber tenido baja repercusión con esos temas. Lo que realmente me motiva es que esos artículos son únicos en su concepción porque parten de mi propia forma de enfocar el asunto.

Quizá escribir sobre el camino del héroe, del que cientos de blogs se han hecho eco, no es especialmente original, ¿pero por qué no hacerlo utilizando las BSOs de películas?

O escribir sobre los tipos de escritor que existen o con los que uno se puede identificar, un tema que casi NADIE ha tratado nunca, ¿verdad? ¿Y si lo comparamos con los ultra atletas de la NBA?

O la relación entre un reto de escritura y correr —que ya os he mencionado más arriba—.

Cuando consigas sacar una entrada así, te garantizo un sentimiento de placer absoluto (que deberás desechar rápidamente porque en siete días tienes que sacar otra entrada, my friend).

giphy-50En realidad el súmmum de la felicidad se alcanza cuando un blogger al que admiras comparte tu contenido. 

Quizá cuarenta y tres seguidores en un blog sin lista de correo (lo sé, lo sé, fallo garrafal) o 4000 visitas en el primer año no sean grandes números. Pero…

…me conformo con seguir teniendo la capacidad de sacar una entrada a la semana, que de vez en cuando algunos compañeros (majísimos todos) se pasen por mi casa y charlen conmigo un rato (¡Ojo! Que yo también voy mucho por las suyas. Consejo número uno, recordad). Y, sobre todo…

…seguir escribiendo, leyendo y mirando al mundo desde mi particular óptica.

Eso es lo que podréis encontrar en el blog de Proyecto Aesteria.

Eso y la llamada a la acción:

¡Nunca dejéis de escribir! 

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2 comentarios en “365 días sentándome a escribir

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