def-e1497170145387“No hay nada como volver a casa”.

Soy un robot. Es así. Siempre leo una hora nada más levantarme (a las 7 de la mañana, ni antes ni después). No me gusta superar los tres libros pendientes en la pila (empiezo a no cumplirlo). Me gusta leer una novela de CiFi (por eso de que es el género en el que intento escribir algo) y otra de un género diferente.

Había cumplido esa última desde el inicio del año, pero no ha podido ser.

La culpable ha sido la tercera entrega de las Crónicas del fin y bendita (o demoniaca) culpable.

Expectativas.

Todas, ¿por qué no decirlo? Las dos primeras entregas me habían dejado un sabor de boca tan bueno que casi lamenté que Testamento no estuviese ya disponible.

Y cuando el tuit llegó, casi no pude esperar a que Amazon diese el pistoletazo de salida. Luego sí que respeté mi orden en la lista, ante todo las reglas.

Historia.

Más monstruos, mas decadencia, más fantasía oscura con toque gracioso y más incógnitas. Salvo que esta vez el ritmo baja (no mucho, no os hagáis ilusiones), se responden algunas preguntas que pueden ayudar a situarse en el mundo (tampoco demasiado, no os vengáis arriba) y se empieza a vislumbrar por dónde pueden ir los tiros, aunque tengo la extraña sensación de que al final nada irá por dónde mi cabeza piensa que tiene que ir.

La nueva ubicación que presenta Testamento le da fuerza a la historia y plantea la única columna sostenible en un mundo arrasado por lo que quiera que sea a por lo que vinieron los leviatanes.

Personajes.

Ya teníamos a Adra, Gale, al chico araña (que me produce entrañabilidad extrema) y, por supuesto, a Winston. Suficiente carisma para abordar unos cuantos libros, suficientes incógnitas para resolver y suficientes detalles para encariñarse con unos personajes inolvidables. Pero claro, faltaba Décima.

Y como es una reseña libre de spoilers, hasta aquí puedo leer.

La capacidad de Gabriella y Cotrina para generar personajes a los que quedarte enganchado me parece tan sobrenatural como las inclemencias meteoromágicas (quizá las magníficas ilustraciones ayudan).

La pregunta es hasta dónde serán capaces de llegar antes de cargarse a alguno, porque lo van a hacer, el fandom va a entrar en cólera y el hype subirá hasta cotas insostenibles.

Estilo y narrativa.

Igual de eléctrico, sútil y con esa mezcla asquerosa y cruel que tan buen resultado da. Solo hay un cambio, al igual que en la historia, que la velocidad mengua y el halo de incógnita con mayúscula se reduce a un estado intermedio en el que se empieza a ver la luz, aunque sea morada y con mala pinta (quizá la única pega, mínima y totalmente personal, que le puedo poner a esta tercera entrega).

Conclusión.

Cuando se pone el punto final, lo primero que haces es ir a buscar cuando tienen pensado publicar la cuarta parte.

Así de sencillo.

Podría haberles preguntado eso mismo cuando les vi a ambos (A Gabriella y a Cotrina, no a Adra y a Winston), hace un par de semanas, en el Festival de Fantasía de Fuenlabrada, pero tengo cierto miedo escénico o quizá no me quise bajar del estado hyperizado en que te deja la novela.

Es original, es diferente, es explosiva y tiene a Angie (que no se parece en nada a Spiderman).

¡Léelo! No puedo darte otro consejo.

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Un comentario en “Reseña: Testamento (Crónicas del fin)

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