Alerta de reseña atípica. (Y de leve spoiler, sutil pero spoiler al fin y al cabo)

Hay veces que cierras un libro y pasados unos minutos sigues con él sobre el regazo, mientras tu mirada vaga pérdida en algún lugar que nada tiene que ver con el que te rodea.

En mi caso, cuando pasa eso, suelo ir a rebuscar en la web: los datos de publicación, premios y comentarios al respecto. Después de buscar la información básica sobre Haldeman y La guerra interminable, he vuelto a quedarme mirando a través de la pantalla un tiempo indeterminado.

Consideraciones.

Siempre hay listas, de esas que te hablan de libros que no te puedes perder o clásicos de todos los tiempos. Y hay premios, claro. El ganador de uno u otro certamen, etiquetas que se ponen para reforzar tus argumentos de compra.

Cuando adquirí La guerra interminable en la librería (sí, aún soy de esos), es probable que alguna de esas listas pérdidas en mi memoria me mandase un mensaje. Aunque creo que ver 1997 y velocidad luz, en la contraportada, fue lo que me decidió a comprarlo.

Joe Haldeman tiene 73 años y creo que una mente bastante más abierta que muchos de 18.

Podría basar mi reseña en términos literarios, intentando encontrar un equilibrio entre si decidirme a etiquetarlo como CiFi hard (por algunos pasajes técnicos) o más light y especulativa por el trasfondo de la trama.

Podría escribir un largo párrafo sobre temas científicos y su equilibrio con el tiempo transcurrido en la trama, o sobre lo acertado, o no, que me parecen algunas teorías que propone y como las hace llegar hasta el lector.

Incluso podría escribir un compendio de defectos y virtudes que se me ocurren al describir la especie de los taurinos, de la que verdaderamente da pocos detalles, aunque los suficientes para que puedan funcionar en la historia.

Hay muchas reseñas que seguro que ahondan en esos temas mucho mejor de lo que yo podría hacer, así que prefiero poner la frase que más me ha impactado de la novela y decir unas palabras:

Cuando estuvieron en condiciones de conversar, la primera pregunta fue: “¿Por qué nos declararon la guerra?” Y la respuesta: “¿Nosotros?”.

Es una frase que aparece casi al final del libro y en ella, y las páginas que la engloban, se resumen un montón de teorías e ideas, que seguro que el propio Haldeman se planteaba, y que considero que son más importantes que la calidad como libro de CiFi (que opino que es indudable).

Quizá la pregunta que me viene a la cabeza es por qué este tipo de libros no se recomiendan en secundaria o incluso en las universidades de filología, filosofía o ciencias sociales relacionadas. Seguramente porque sea ciencia ficción, porque en el lienzo sobre el que transcurre una trama totalmente humana aparecen naves y unos seres humanoides que le restan credibilidad o alguna otra excusa peregrina.

Quizá si la sinopsis del libro plantease el libro en términos de estrategia bélica, comunicación social, control de masas o predicción de la tecnología, se hubiese quedado en la estantería donde lo encontré.

A mí me atrajo una fecha y un concepto científico, pero deberíamos empezar a pensar que parte de la cultura envuelta en los libros es necesaria y cual es tan solo una etiqueta.

Y por si os preguntabáis si el libro me ha gustado (al margen de las estrellas de Goodreads), la respuesta es: cómpralo, léelo y decide por ti mismo.

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2 comentarios en “Reseña: La guerra interminable

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