su-muerte-graciasSoy un lector un tanto diagonal. No siempre leo todas las palabras, a veces ni todos los párrafos, solo palabras sueltas que me ayudan a no perder el hilo (eso no significa que tenga que volver en muchas ocasiones sobre mis pasos y releer páginas).

Además me gusta mucho el humor, el bueno por lo menos. Pero esta afirmación no tiene demasiado sentido porque el humor es algo tan personal que es muy difícil acertar y mucho menos dejar huella.

Con Su muerte, gracias he leído cada coma, me he reído a gusto y, además, he pasado un rato muy entretenido.

Expectativas.

La recomendación del libro llegó a través de los sabios del Twitter y las buenas calificaciones de otros compañeros a Abel Amutxategi, el autor.

Siempre tengo un poco de respeto a leer humor, como ya me paso con Escatología de andar por casa, por lo delicado que es y por haber leído mucho (es un género que me encanta).

Podría decirse que las expectativas eran relativamente altas.

Historia.

La trama de Su muerte, gracias tiene dos características bastante particulares: parte de una premisa bastante extraña (la venta de muerte a domicilio) y está ambientada en un mundo totalmente reconocible.

Los que hayan leído algo de Pratchett sabrán que el Mundodisco es de todo menos reconocible, pero Amutxategi le ha dado la vuelta de tuerca a la situación planteando una historia inverosímil en tu propio barrio y que deja una sensación muy buena.

La forma de discurrir de la historia, sumada a esos paisajes familiares, hace que la sucesión de acontecimientos, cada vez más locos, te saquen una sonrisa al pensar “eso podría pasar en el parque de debajo de casa”.

Personajes.

Otro de los toques personales del autor. Hay guiños a los personajes entrañables y extravagantes de Pratchett, sobre todo con la clásica muerte, pero sin embargo el sabor a vecino, amigo del cole o compañero de trabajo es tan tangible que me parece un acierto.

Como siempre pasa en este tipo de libros, la crítica social está a la orden del día, pero esta vez con un toque ácido pero educado. En ningún momento da la sensación de que el libro te este aleccionando con una moraleja (que al final siempre está de fondo en estas novelas).

Estilo y narrativa.

Es uno de esos libros en los que no puedes perderte un párrafo, por pequeño o insignificante que parezca. Porque ahí puede estar la chispa que enciende la carcajada perfecta.

Nunca hay que esperar mucho para reír ante una situación absurda, un juego de palabras o una visión de la realidad fantástica con el esmerado lenguaje de Abel, que no deja cabo suelto y hace que lo que parece un completo disparate lo sea, pero no puedas dejar de reírte.

Conclusión.

Seguro que alguno dice que le recuerda demasiado a Pratchett, que no es demasiado original o que incluso utiliza fórmulas ya trilladas. Y a todos esos argumentos me opongo frontalmente.

Su muerte, gracias es divertida, original y tiene un estilo tan diferente y sorprendente que no puedes hacer otra cosa sino que admirar el trabajo de Amutxategi.

El sentir general es que los humoristas de este país no son grandes comunicadores o que no son capaces de tener una capacidad escrita igual de buena que la oratoria y Abel demuestra no solo lo equivocados que están todos esos gurús, sino que además les tapa la boca de una carcajada imposible de contener.

Posiblemente uno de los libros mejor escritos que he leído este año y que más me ha hecho reír. Y eso es muy, muy difícil.

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3 comentarios en “Reseña: Su muerte, gracias

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