Las últimas semanas están siendo intensas. Muchos estímulos, sorpresas —agradables y desagradables— y, sobre todo, una época que se presta mucho más a la reflexión. En verano todo se vuelve más pausado (supongo que a causa del calor).

También es un tiempo muy propicio para detenerte en temas a los que quizás no les prestas tanta atención como en otras ocasiones, o quizá no les das la importancia suficiente.

La idea del post llevaba rondando mi cabeza bastante tiempo (incluso tenía un pequeño esquema), pero quizás han sido los últimos acontecimientos y la influencia de las RRSS en todo lo que ocurre alrededor de la actualidad, lo que me ha llevado a cerrar el círculo. Porque…

¿Cuánto del éxito de un escritor depende de él y cuánto depende del exterior?

Haldeman, un tipo con ya una edad, vaticinó que en el futuro —nuestro presente— sería el crítico la verdadera estrella del panorama literario y no los autores.

Y es cierto que la actualidad lleva a pensar que es más rentable estar en el lado de la opinión (o el de los juicios de valor, que se ajusta más a la realidad), que en el de la creatividad propiamente dicha.

Quizá este fin de semana sea un buen ejemplo de ello la que se ha montado con Manuel Bartual. Un reflejo de que cuando te lanzas a pecho descubierto pueden salir muchas cosas bien, pero siempre habrá alguien que ponga su granito de arena para que se tuerzan. Porque…

¿Cuánto de habilidad social tiene que tener un escritor y cuánto de calidad técnica? ¿Cómo puedo saber el porcentaje del éxito?

No se puede, o por lo menos no a ciencia cierta, pero sí se puede hacer una autoevaluación de hasta dónde llegamos en estos temas.

La omnipresencia del rechazo

Ríos de tinta al respecto. Desde el poco apoyo que hay para los autores de este país, pasando por la baja aportación de las editoriales y llegando hasta el clásico “aquí escritor es todo el mundo”.

Y es cierto que los modelos económicos, impositivos e, incluso, educativos de nuestro país no son los más indicados para dedicarse a teclear por el afán de crear.

También es cierto que acercarse a una editorial es complicado, aunque no es menos real que Editorial Cerbero tuiteaba que en tres días reciben más de trescientos manuscritos. O a ver cómo va la segunda convocatoria de Windumanoth (por poner un ejemplo más cercano).

Y es verdad que ponerse a escribir es más fácil hoy que nunca, aunque vivir de ello es bastante complejo.

Todo esto lleva a un solo destino. Uno en el que un NO es una palabra muy poderosa. Dos letras que no le gustan a nadie pero que son el pan nuestro de cada día y hay que vivir con ello.

Y por mucho que haya gente que se empeñe en decir que puede ayudarte, y no digo que no puedan aportar un poquito, el 90% de cómo gestiones los rechazos depende de ti. 

200-5Este es el otro 10%

A nadie le gusta sentirse rechazado o una crítica negativa, pero forma tan parte del oficio, que debe ser una de las primeras cosas que deberías proponerte mejorar. La puedo poner al nivel de mejorar tus técnicas de escritura.

¿Cómo me pongo a ello?

Puedes leer miles de casos de rechazo, de escritores muy famosos o de algunos nada conocidos, solo tienes que indagar un poco.

Si quieres un consejo off-topic haz un deporte de equipo, uno que no se te dé bien. Busca un equipo y a ver qué pasa.

giphy-70Lo dice alguien que se ha pasado media vida siendo mediocre en todos los deportes que ha practicado

Tú eres tu mayor enemigo

Hace un tiempo que Excentrya hablaba sobre la ansiedad del escritor y cómo se basa, en gran parte, en la inseguridad de serie que parece ser el talón de aquiles de muchos autores.

Está claro que nadie nace sabiendo y que hay que cagarla muchas veces para que salga algo bueno. Pero eso está a muchos pasos de distancia de pensar que uno es un inútil o que lo de escribir no es lo suyo.

Si te has metido a escribir es porque tienes la necesidad de expresarte y crees que lo puedes hacer de una manera más o menos correcta (no creo que nadie se meta a esto para hacerse rico)

giphy-71Si conocéis a alguien presentádmelo, please.

Luchar contra tu inseguridad siempre estará en el frente de guerra, y es una buena señal, porque supone que pretendes ser mejor, pero tampoco hay que pasarse.

¿Cómo lucho contra mí mismo?

A base de escribir mierda, un día tras otro, sin descanso, sin tregua. Hasta que algún día salga algo decente, potable o no demasiado malo.

Y después volverás a escribir basura, durante un tiempo indeterminado, hasta que de nuevo des con otra gran idea.

Y así sucesivamente.

Si quieres leer un clinic sobre este tema, de alguien que sabe lo que dice, pásate por el blog de Isaac Belmar.

giphy-72Sensibles abstenerse

El terrorífico mundo virtual

Yo es que adoro las redes sociales.

Me alegro, aunque una persona precavida y sensata suele tener miedo a cosas, por temas de supervivencia y tal.

No vamos a volver sobre un tema con el que podríamos extendernos hasta el infinito, encontrarnos allí a Chuck Norris, y volver.

Vayamos a la parte que le incumbe al autor, a esa a la que un escritor de hoy en día —el 2.0— se tiene que enfrentar sí o sí.

Sabemos que el anonimato inherente a las redes sociales, el que se entiende por no tener a la persona delante, hace que sea mucho más sencillo decir barbaridades. Si todos fuésemos bellísimas personas esto no pasaría, pero como somos seres humanos pues pasa. Así de sencillo.

Esto, más que algo que debas dominar y aprender a llevar, es algo que deberías plantearte ANTES de lanzarte a publicar nada.

SIEMPRE va a haber alguien al que no le guste lo que haces, pero además habrá gente a la que no le gustes y NO haya leído ni una sola palabra escrita por ti.

(RETO: encontrar un video con más de 10000 visitas en Youtube que no tenga un unlike)

200w-4Habrás dicho que te gustan los gatos, el lima limón o las gominolas de coca cola y hay gente que odia todo eso y te odia a TI por ello

El odio es muy gratuito en las RRSS.

¿Quiero meterme en ese berenjenal?

Si quieres publicar y que te lean, lamento decirte que tendrás que hacerlo. Cómo lo gestiones depende de ti y de tu forma de ser.

Hay gente que va de frente con sus opiniones, su ética y sus ideas, y hay otros que prefieren ser más sobrios, tibios u ocultar su ranciedad (que eso también te va a pasar si no eres de entrar en el debate).

Y en las RRSS los conceptos de respeto, tolerancia y educación no son los mismos que en la cola de la charcutería o en un concierto de Alejandro Sanz.

Mi único consejo es: ¿quieres ser autor? Céntrate en temas de autor.

El fútbol, los productos transgénicos y el tejido espacio tiempo no deberían ser tus preocupaciones (salvo que seas el biógrafo de Raul González Blanco, lleves el blog de Monsanto o seas Stephen Hawking).

La gestión del éxito

Sí, hay gente a la que le salen las cuentas. No es algo que se dé todos los días, pero pasa.

Otra cosa es cuántas de esas personas que llegan a la cúspide consigan mantenerse ahí sin que las hordas infernales los echen a patadas.

Un amigo mío dice que la vida es una carrera de fondo y hay que saber cuándo dejar pasar a ese otro que te ha adelantado, que tiene pinta de ser mucho peor que tú, pero que aún así va a llegar antes.

Y esto va un poco de lo mismo. Con la única diferencia de que las RRSS están llenas de gente que disfruta con el fracaso, a más humillante mejor, de otros.

Puede que ganes un concurso, que tu novela se venda mejor de lo esperado o incluso que Amazon te de una sorpresa en forma de royalties.

200-6Oye, todo es posible

El éxito consigue dos cosas: que tu fan base suba exponencialmente y que tu troll base suba exponencialmente.

Y aquí se vuelve indispensable tu capacidad para mantenerte a ras de suelo y la de equilibrar respuestas a ambos lados de la base fanática.

Joder, que difícil ¿no?

Nadie dijo que tener éxito garantizaba una vida tranquila.

Una de las cosas que más dicen los gurús del coaching es que hay que saber dónde está el límite de cada uno y para eso hay que buscar; y para encontrar hay que fallar. 

¿Y de esto cómo se documenta uno?

Hay muchísimos libros al respecto del éxito y su búsqueda —de hecho hay estanterías enteras—, pero también os recomendaría sobrevolar las RRSS y fijarse en esos que tienen la habilidad de hacer equilibrios sobre una cuerda finísima.

Angel Sanchidrían me parece un ejemplo magnífico. Cualquier charla a la que vaya Gabriella Campbell también será un buen medicamento para retiraros la venda de los ojos. Pero esto es algo muy personal.

En definitiva, para ser un autor, hoy en día, hay que saber escribir bien —y no es solo poner las tildes en su sitio—, tener estilo, ser organizado, paciente y tenaz; y también hay que desarrollar eso otro aspecto, que menos nos gusta a la mayoría, esa parte que nos permite enfrentarnos a la realidad: la capacidad de lidiar con nosotros mismos, nuestro entorno y las infinitas variables que se mezclan para encontrar el camino.

Mi visión actual es de un 50% capacidades técnicas y otro 50% para las sociales.

Mientras pensáis y os lanzáis —que me gusta saber vuestra opinión—, acordaos que uno no nace, se hace.

¡Nunca dejéis de escribir!

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5 comentarios en “Técnica vs capacidad social

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