Quién soy

“Puedes pensar que eres mejor e ignorar a aquellas personas que piensan diferente a ti o ser prudente, escuchar, reflexionar y tomar tus decisiones en base a aquello que escuches. Tú decides”

Agustín Salgado. Mi padre.

Han pasado más de diecisiete años desde esa frase. Es bastante seguro que mi mente haya acondicionado las palabras, pero es lo que recibí de él. Una de las muchas cosas que me dejó.

Pero empecemos por el principio…

Nací en 1981. Un gran año, sin duda. Estaría bien decir que mi vida siempre ha ido a la carrera, después de nacer tan sólo cinco días después del golpe de estado de Tejero. No especialmente, de hecho he tenido una vida bastante apacible.

Ese año se lanzó el transbordador Columbia, el primero reutilizable de la historia. También sería genial decir que me gusta el espacio y todo lo relacionado con él por ello. No es ni de lejos la razón, esa noticia la conocí cuando nació Wikipedia, y todos nos lanzamos a ver las efemérides de nuestro año de nacimiento.

¡Ah! Y la Real Sociedad ganó su primera liga. Habiendo nacido en Donosti, quizá eso, ha marcado los objetivos de mi vida. Una generación ganadora, con ambición y todo eso. Pero realmente el fútbol dejo de interesarme hace tiempo.

En fin. Nací en la década de los 80. A saber; he ido a EGB, he hecho las colecciones de Panini, he jugado al Super Mario Bros hasta que me han dolido los ojos y he comido bocadillos de chocolate, de esos con mucha miga y unas onzas en medio metidas a presión.

Pero en mi casa había una diferencia con las de la mayoría de mis amigos, había libros. Muchos. Y siempre criaban. Hasta el punto que nuestro trastero (de dos metros cuadrados) parecía una mini biblioteca.

Empecé a leer, como muchos, en el colegio. Pero poco después me llamó la atención un anuncio en la tele, de los libros de Barco de Vapor, y le pedí a mi madre a ver si podíamos hacer la colección. Y así fue. Seguramente Vania el forzudo es el primer libro del que guardo un gran recuerdo.

El punto de inflexión no tardó en llegar…

Tendría unos diez años y recuerdo a mi padre, sentado en aquella butaca horrible y con un libro enorme, con una cubierta rosa pálido, sobre sus piernas. Me llamó la atención que alguien pudiese leer algo tan desmesurado. Pero mi padre, era mi padre. “¿Qué libro es ese?”. “El Señor de los Anillos”. 

Y ahí empezó lo bueno…

A partir de entonces mi madre tuvo que lidiar en casa con otra persona que podía pasar horas delante de aquellos libros, que inundaban todas las estanterías, haciendo caso omiso al tiempo que pasaba a su alrededor.

Y…¡claro! yo por aquel entonces sólo veía libros. Pero mi padre ya sabía lo que eran los géneros y, además, era muy fan de Expediente X, así que empecé a darme cuenta que muchas de las portadas tenían naves, planetas, alienígenas y cosas por el estilo.

Como siempre he sido curioso, un día le vi con uno que tenía pinta de viejo y no tenía planetas, ni nada, solo una especie de estrella amarilla (muy fea) sobre un sol. “¿Que libro es ese?””Fundación e Imperio”. Entonces, mi padre, que se había percatado de que no dejaba de mirarle, dejó el libro a un lado y me dijo “Vamos arriba”. Y subimos al trastero. “Toma. Este te va a gustar”. Era Fundación, de Isaac Asimov.

Y ahí empezó el romance…

A partir de ese momento me pasaron muchas cosas: fui a la universidad a hacer Biología (Sí, como Ana Obregón) y utilicé los conocimientos para trabajar en una tienda de deportes…

Y me fui a vivir a Madrid, con veinticuatro años, porque hay que hacer las cosas como uno cree que las tiene que hacer…

Y conocí a muchas personas, casi todos muy buena gente (el que dijo lo de “lo peor de Madrid, los madrileños”, no buscó muy bien). Muchos de los cuáles ahora son parte de mi familia…

Hasta un día. Sinceramente no recuerdo cuál, y para mí no tiene valor. Mi padre había sufrido una embolia cerebral, con 49 años. Y hasta ahí llegó su paso por la vida…

Mi padre me había dicho que fuese prudente y que escuchase. Y yo lo había hecho con todas mis fuerzas, pero no tuve tiempo de decirle que ese consejo me ha supuesto la diferencia entre ser quien soy y tener la vida genial que tengo, y no tener nada.

Lo decidí al día siguiente de llevar sus cenizas a la Bahía de Pasajes. Quería escribir un libro. Uno de esos que tanto le gustaban, uno de planetas, de naves y de alienígenas. A ello me puse…

Desde entonces he seguido leyendo, y además, empecé a escribir una historia, que ha cambiado cientos de veces, que ha ido evolucionando, que ya no solo habla de todo lo que le gustaba a mi padre sino que, ahora, también lo hace de cosas que me gustan a mi

Y por el camino resulta que he tenido la oportunidad de meterme en algún proyecto que me permite ganarme la vida escribiendo (más o menos) y, ya de paso, con eso de que una vez que te entra el gusanillo, me ha dado tiempo a escribir un par de cosillas…

Quizá la más importante esté ahora en fase de revisión, buscando pulir unas capacidades que van mejorando (muy poco a poco), para tener sobre la mesa la que será mi primera novela (espero que para otoño):

 Proyecto Aesteria.

Espero que os guste…

Se que a un hombre al que le entusiasmaba Expediente X, le va a encantar.

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