¡Mudanza!

¡Mudanza!

Este mundo cada vez va más rápido, es cambiante y veloz. Si no te adaptas, mueres.

O eso dicen.

Por eso he decidido dar un pasito más y profesionalizarme un poco, y lo primero era hacerlo con el blog.

Solo quería daros las gracias a todos. Los que habéis leído, comentado o pasado a dar una vuelta.

Espero que vengáis a mi nueva casa y que os guste lo suficiente para darle una oportunidad.

Os prometo más contenido, más reseñas, más GIFs y mucha más interacción.

Espero veros por los nuevos lares y si no…

¡Nunca dejéis de escribir!

¡Ah! ¡Qué se me olvida deciros dónde está mi nueva casa!

www.yonsinmiedo.es

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Reseña: Imposible pero incierto

Reseña: Imposible pero incierto

411P3A9aUUL._SY445_QL70_Hay cierto tipo de géneros que parecen tener una barrera que impide a los autores de este país aventurarse por sus caminos tortuosos. El humor y el terror son dos ejemplos en los que la literatura nacional no abunda, ya no digamos una mezcla de ellos y ni que decir en un escenario totalmente reconocible.

Eso fue hasta que R.R. Lopez decidió ponerse a escribir.

Expectativas.

Si juntas mi gusto por el amor absurdo y mi indiferencia con el terror, se crea una mezcla de la que se espera un resultado, cuando menos, particular. A parte de eso, solo puedo añadir que su autor dirige un blog que aparece entre los principales de mi Feedly, y en el que reconozco un trabajo muy directo sobre el  mundo lovecraftiano y el humor en su tono más irreal. Seguir leyendo “Reseña: Imposible pero incierto”

#LeoAutorasOct

#LeoAutorasOct

Algo tan sencillo como contar, por ahí se empieza.

Poniéndose uno en frente de la estantería, haciendo un montón con los libros escritos por autores y los realizados por autoras, y sumando.

Creo que soy sincero cuando digo que cuando elijo un libro para leer, no me importa en absoluto cuál sea el género del autor, pero eso no quita para que la estadística sea apabullante y, en cierto modo, sonrojante.

De los 33 libros que he leído este año, solo 8 han sido escritos por una mujer (y encima cuatro de ellos han sido escrito a dos manos con un autor). Si reviso toda la estantería, o la antigua que mis padres tienen en casa, el porcentaje solo tiene el calificativo de lamentable en este aspecto.

Eso hizo que hace unos meses le pidiese a origencuantico, uno de los sabios del fandom de la CiFi, que me recomendase libros escritos por autoras nacionales, y eso llevó a un extenso hilo en el que quedó patente el camino larguísimo que me quedaba por recorrer.

Creo que fue siguiendo el hilo, cuando vi por primera vez el #LeoAutorasOct, una iniciativa para visibilizar la literatura femenina y no tuve que pensar mucho para darme cuenta de que era un buen lugar por dónde empezar.

Este año había decidido que leería de todos los géneros literarios.  Quería aprender y ser lo más ecuánime posible, porque pienso que es imposible crecer cuando se vive siempre en la misma habitación, pero es evidente que no lo estaba haciendo nada bien.

Y a raíz de bucear un poco más sobre la iniciativa, descubrir el blog de origen, a varias personas que apoyan con mucha fuerza y leer varios hilos al respecto, para poder tener algo más de visión, también me encontré, inevitablemente, voces que, no solo en este ámbito, proclaman que hace tiempo que vivimos en una sociedad igualitaria y en el que el papel de la mujer es justamente reconocido. 

¿Entonces para qué sirve una iniciativa como #LeoAutorasOct? Seguir leyendo “#LeoAutorasOct”

Reseña: Las fuentes perdidas

Reseña: Las fuentes perdidas

6163375Las fuentes perdidas es la primera novela de José Antonio Cotrina, uno de esos autores desconocidos para el público general, pero que goza de una enorme reputación en círculos más internos. Y ahora entiendo a la perfección porque es así y me genera un poco de mala leche que ciertos libros no sean capaces de atravesar algunas barreras.

Expectativas.

En los hilos de Twitter había oído hablar muy bien de la novela y casi todo el mundo del fandom habla maravillas del autor. Tuve la suerte de cruzar unas pocas palabras con él en un festival y he leído las entregas de Crónicas del Fin que ha escrito a cuatro manos junto a Gabriella Campbell.

Pero no tenía ni idea de lo que podía encontrarme en la novela, fiel a mi regla de no leer reseñas previas.

Historia.

Hay veces que un libro te genera algún sentimiento que tenías olvidado en el cajón de la madurez. Pasa mucho con la nostalgia, las novelas que te devuelven algún pasaje del pasado suelen ir de cabeza a la lista de favoritos.

Con Las fuentes perdidas, sin embargo, ha sido un sentimiento diferente. Una sensación de recuperar algo que se había ido difuminando durante este año en el que estoy leyendo mucho y muy diverso.

Nada más empezar la novela, hay algo en la historia, que Elías Combarro define como el sentido de la maravilla, que salta y te atrapa en un abrazo extraño. Una especie de susurro de “estas cansado de la típica frase, nada es lo que parece, todo te sorprenderá”. Y esta historia hace eso mismo, pero sin pretenderlo. Toda la trama conjunta de una manera tan especial algo que parece normal y cotidiano, con lo extraño, siniestro y maravilloso, que no te das cuenta hasta que llevas ya más de cien páginas.

Y eso lo consiguen muy pocos libros.

Personajes.

Fuera de toda duda están la originalidad, la construcción de los personajes y la habilidad para generar carisma, pero de nuevo es una sensación diferente la que emana de los protagonistas. Una especie de halo de complicidad y comprensión en unos personajes que no pueden ser más extraños y ajenos a una persona normal. Quizá recuerdo que Logen Nuevededos me causó una sensación parecida. ¿Cómo puedo sentir cercanía con alguien tan diferente a mí?

Solo al alcance de los genios.

Estilo y narrativa.

Y esta es la guinda del pastel. He leído libros pulcramente escritos, libros bien escritos, incluso libros rimbombantes, riquísimos en matices, con mundos gigantescos y preciosistas, pero nunca había leído una novela en la que tengas la sensación de que cada palabra ha sido analizada al detalle, para que nada quede fuera de lugar, para que un adjetivo de más sea una señal para que prestes atención, porque algo va a pasar, algo que requiere que te concentres en ese pasaje.

Nunca había sentido que alguien podía escribir algo tan original y diferente, y hacerlo sin alardes, sin pretensiones de ser un libro florido (incluso cuando hay palabras que saldrán una o dos veces en toda la novela), incluso cuando te das cuenta que el autor tiene registros para dar y tomar.

Posiblemente el libro mejor escrito que recuerdo en tiempo, y encima es su primera novela.

Conclusión.

No es un género que me atraiga especialmente, incluso es algo siniestro, aunque parece que es marca de la casa, pero esta escrito por un genio. Alguien que te cuenta sucesos inverosímiles, pero que es capaz de hacértelos llegar como la cosa más normal del mundo.

Lleno de sorpresas, desde la primera página, y totalmente diseñado para que tu mente haga un viaje que nunca has hecho antes.

Imprescindible.

Las señales del camino del escritor

Las señales del camino del escritor

Ahora lo puedo decir, aunque con la boca muy pequeña para que solo se enteren los que pasan muy cerca:

Escribir es mi oficio.

Podría decir que soy escritor, que mola mucho y queda muy top en tus perfiles de redes sociales, pero creo sinceramente que para poder decir que uno es algo hay que pasar por un periodo lectivo, y hacerse un posgrado, por lo menos. Y aún estoy con la selectividad.

Y no es porque no le ponga ganas. En los últimos dos años creo que puedo contar con los dedos de una mano los días que no he escrito absolutamente nada y la producción habitual ronda las 2000 palabras y pretendo que el año que viene se mantenga en las 3000 (ahora que la mejora en mi tecleo es evidente). Alguno dirá que lo más difícil ya está hecho.

Al principio pensaba que iba por el buen camino, pero el problema se presentó cuando me hice la pregunta:

¿Qué camino es ese?

Pasad y os cuento a dónde lleva todo esto. Seguir leyendo “Las señales del camino del escritor”

¿Qué futuro imaginas?

¿Qué futuro imaginas?

Hay muchos lugares desde dónde puede llegar la idea que enciende la mecha: una teoría, un personaje, un paisaje o un sueño extraño (en el que nada tiene sentido pero tú le ves potencial para ser una historia).

Cada genero literario tiene mechas específicas. La semana pasada hablábamos sobre la eterna pregunta: ¿y si…? La que es capaz por sí sola de hacer que nuestra imaginación empiece a atravesar años buscando un futuro donde posarse y, una vez allí, hacerse una composición de lugar y empezar a construir.

¿Por dónde empezamos?

Estamos cuatrocientos años en el futuro, sentados en frente de un ordenador y con un paisaje desconocido y familiar a la vez:

¿Qué tienes delante?

Responded lo primero que os venga a la cabeza y pasad para ver si acierto con algunas respuestas.

Y luego veremos, según el paisaje que tengas delante, cómo podemos seguir adelante. Seguir leyendo “¿Qué futuro imaginas?”

Reseña: El día del dragón

Reseña: El día del dragón

31624233La narrativa juvenil es ese sitio por el que uno debe empezar a cogerle el gusto a la lectura.

No sé si eso es un argumento del pasado, y somos la generación previa los que tenemos que leer este tipo de libros para que los que vienen detrás se den cuenta de que leer es algo bueno.

Y quizá empezar por El día del dragón no sea una mala idea.

Expectativas.

He leído los tres primeros volúmenes de las Crónicas del fin de Gabriella Campbell y J.A. Cotrina y tenía ciertas expectativas, diluidas quizá por saber que iba a ser una novela orientada a un tipo concreto de público.

Tenía ganas de leer algo de género juvenil y entender como dos monstruos literarios ,como son Campbell y Cotrina, planteaban el enfoque. Seguir leyendo “Reseña: El día del dragón”